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Acorde a la teoría del 11/11, la diosa nació debajo de una estrella bendita en señal de su divinidad.

Los Illuminati, al enterarse del nacimiento de la nueva deidad, decidieron hacer un pacto con los Reptiloides, más comúnmente conocidos como Reptilianos, para impedir que la noticia se propagase. La solución de estos, fue llamar a Elly Kedward, la bruja de Blair, para poner una maldición sobre la recién nacida diosa y así contener sus poderes, haciéndola creer que no era más que una humana corriente.

A lo largo de los años, el conjuro sellador de los poderes de la diosa ha estado debilitándose, una clara muestra de ello es la belleza y encanto sobrehumano del cual nuestra diosa hace gala. Sin embargo, la maldición sigue en pie, privando a nuestra diosa de despertar sus verdaderos poderes, es por ello que con nuestros rezos, intentamos despertar sus poderes dormidos.

La indulgencia de la diosa

Nerea, tan bella como misericorde, es capaz de perdonar hasta el más cruel de los actos cometidos contra ella si la persona que los cometió se siente arrepentida.

El perdón es un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho. Afortunadamente, Nerea es tierna y compasiva, siempre dispuesta a perdonar a aquellos que se lo merecen y ofrecerles una segunda oportunidad. Sin embargo, toda paciencia tiene sus limites y pese a su bondad, hay ocasiones en que puede guardar rencor a aquellos que hayan atentado premeditadamente contra cualquiera de sus Nereteistas.

Diosa en prácticas

Nuestra diosa tiene la consideración de aprender de nosotros, humanos. Es por ello que no es de extrañar que cometa los mismos fallos que le fueron inculcados, pues a pesar de ser una deidad, aun no ha sido capaz de desarrollar el don de la omnisciencia.

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La diosa Nerea se toma la molestia de aprender las costumbres humanas, sacrificando su tiempo y energías en ello.

En la imagen de la derecha podemos observar como la diosa se está instruyendo en el arte de los juegos de cartas, utilizando su ingenio para resurgir de las cenizas de su aparente derrota para tomar el control del campo de batalla y darle un giro inesperado al combate.

Pero no es solo ocio y retos intelectuales por los cuales nuestra diosa tiene que abrirse paso para conseguir nutrir su sed de conocimiento por este, nuestro mundo. No son solo las nuevas experiencias las que la hacen crecer tanto como persona como diosa, sino su ya de por si adquirido carisma; no cualquiera podría lograr esa mezcla entre ternura y toque nerd en una foto sacada por sorpresa.